lunes, 13 de julio de 2009

ENCUENTRO DE UN EXTRATERRESTRE Y CABRITILLA


Me doy perfecta cuenta que encontrarme tantas cosas últimamente tiradas en el suelo, significa que camino cabizbaja, por la razón que sea. No tiene otra explicación.
Por mi camino habitual, este extraterrestre me esperaba. Antes de escribir mi pensamiento, habré elegido un nombre para él, que ya está colocado con el resto de mis artilugios.
Y dígame, señor extraterrestre, el lugar de donde usted viene ¿cómo es?
¿que le llama la atención de la tierra en estos tiempos que corren?
¿tal vez la prisa? ¿la crisis material? ¿la comida rápida?
Míreme fijamente con esos ojones, directamente a los míos, e intente adivinar por qué razón yo, sin tener su aspecto, me siento tan extraterrestre como usted.
¿como de bonita es una estrella desde muy cerca? ¿Y la luna, señor extraterrestre? ¿es tan bella su luz desde el otro lado?
Venga conmigo a mi balcón, mire que bonita consigo yo verla desde aqui abajo, en medio de la ciudad.
Creo que con ese color, queda bautizado como "Mi Príncipe Azul". No se hable más.
¿Me llevará usted en su nave redonda, llena de pequeñas ventanitas, a dar un largo paseo? Es que quiero ver desde esa perspectiva como se mueven todos aqui abajo a cámara rápida, tropezones, devoradores de hamburguesas delante de un ordenador, quiero ver como se meten de cabeza en esos montes de ropa media rota ahora en las rebajas de verano. ¿como será la cocorota de mi ex suegra desde allá arriba, un puntito negro del tamaño de una pulga?
Tan sólo me llevaré como equipaje, mi saquito de desilusiones, lo abriré en el espacio y las iré soltando, una a una. Y estos mortales dirán ¿qué cae de arriba? otros contestarán, "nada, ni te preocupes, sólo son pequeñas desilusiones de alguien que piensa demasiado, ¡tonterías!".
Pero solo una vuelta, ¿eh, señor extraterrestre? después de todo, es diver sacar el matamoscas un ratito cada día aqui abajo. O mejor mi pistolita de agua, que estamos en verano. ¡uy, que fallo! se me olvidó el sábado armarlos a todos con ese simpático invento. Se empieza con pistolita de agua y se acaba con cubos enteros.
Creo que me iré a revolucionar extraterrestres un tiempito.
Mortales, quedareis en paz.

jueves, 9 de julio de 2009

ANTES QUE DE LOS SAUCES CAIGAN LAS HOJAS



No sabes como te entiendo, Penélope. Sé perfectamente lo que es parar mi reloj. Sé perfectamente lo que es esperar fielmente por alguien. Sé que todos los demás te parecen muñecos al pasar, si de verdad tu caminante se durmió en tu corazón.
Sólo si tu corazón pasa por una etapa en la que parece nadar en un lago de miel, se entienden letras como las de Joan Manuel Serrat.
Pero, Penélope, si cuando él volvió, tú no lo reconociste, diciéndole "no es a tí a quien espero", es que ya en sus ojos no había amor.
Aunque los sauces mudaran de vestido cada otoño, uno tras otro, de la misma manera, tu caminante mudaría de piel, de rostro o de cabello, pero... sus ojos, Penélope, ¿como pudiste olvidarlos?
Nunca se olvidan unos ojos en los que te has mirado como en un espejo, aunque todos los sauces del mundo se queden sin hojas, otoño tras otoño.

martes, 7 de julio de 2009

COMPENETRACIÓN


Me compenetro con esos segundos en los que el mundo enmudece a mi alrededor, quedándome "en babia". No sé si yo absorbo pensamientos, o los pensamientos me absorben a mí.
Mi simple taza llena de leche de soja me distrae, a medida que el café se zambulle en ella. Cada uno de ellos deja en el otro lo mejor de sí, confundiéndose y surgiendo un nuevo aroma y un nuevo color.
Revuelvo mi café sólo, con un palito de canela. Chupo el palito, y me sabe a café, bebo un sorbito de café, y me sabe a canela. Idem., idem. Uno ha dejado en el otro lo mejor que tenía.
¿Y las personas? ¿Media naranja? No. ¡que mania con la media naranja! ¿Por qué lo tengo que partir o partirme yo? Mejor me doy toda entera, confundiendo todo lo mejor de mí, con lo mejor de él, no quitándonos una parte, sino añadiéndonos, hasta sentir un tremendo bienestar.

domingo, 5 de julio de 2009

ES EL FORRO LO QUE ME GUSTA


Comprando un bolso de tela, muy chic y muy barato, tan sólo 4,95, me dí cuenta que lo que me gustaba, era el forro.
No es un bolso reversible, así que no puedo darle la vuelta sin más.
Las telas de forro, son suaves, satinadas, cálidas. Lo aguantan todo. Son las que realmente perciben el contacto. Cuantas veces se nos rompe el forro de los bolsillos de los vaqueros, de la gabardina, de un abrigo. Tiene solución, se cambia y la prenda vuelve a quedarnos como nueva. Aquel viejo forro, se tira.
Las personas también tenemos una parte de fuera, y un forro.
El forro también es delicado, satinado, suave y cálido.
A mí me gusta más mi forro que mi parte de fuera, y me cuesta mucho trabajo encontrar el forro de mucha gente. Cuando bostezan parezco uno de ésos atrevidos domadores de fieras, me asomo a ver si consigo ver cómo son por dentro.
Yo creo que la culpa de que yo vaya con el forro para fuera y lo de fuera para dentro, la tuvo el ginecóloco que atendió a mi madre en el parto, cuando yo empujé con la mano el cordón umbilical, él tiró fuerte y me viró al revés.
¡Ay, señor ginecólogo, no sé si agradecérselo o reprochárselo! ¿no ve usted que no consigo entenderme con la gente normal?
¿como hago yo para darme solita la vuelta, y andar por la vida como el resto de los mortales, magníficos por fuera? ¿total, a quien le importa el forro?

viernes, 3 de julio de 2009

...Y ENTRETANTO...




Con una suave pelusilla en la cabeza; sin dientes; vestida con una delicada piel, enrojecida y arrugada; visión borrosa; sin control sobre los esfínteres; mente en blanco; llorando y riendo, por todo y por nada; durmiendo entre barrotes para no caerme al suelo y con una enorme dependencia, así dije hola a la vida.
De la misma manera, al final del camino, diré adiós.
Entretanto, el dia a dia, es mi historia. Escribirla de una manera, o de otra, tan sólo depende de mí. Está en mis manos mi propio cuento.
Elijo como pluma, a mi corazón. Elijo como tintero, a mi intuición. Elijo como goma de borrar, a mi razón. Elijo a cada una de las personas que quiero, como un folio en blanco. Elijo palabras diferentes para cada uno de ellos, porque no todos me inspiran lo mismo.
Elijo la más simple de las bombillas para ver lo que escribo, ésa es mi alma.
Elijo como sobre para envolver cada mensaje, a mi sonrisa, y elijo sellarlo en secreto, a manera de lacre, estampándole un beso.
Elijo una paloma mensajera, para que entregue a cada uno de ellos lo que quiero transmitirles.
Cuando expire, elijo que mi último soplo sea recordado por los demás como ese despliegue de corazones dorados, pero...entretanto...elijo respirarme la vida en profundas inspiraciones, diferentes para cada uno de esos folios en blanco.

jueves, 2 de julio de 2009

¿QUE PASA CON NUESTRO BAUTIZO, EH ADULTOS?



Vamos a ver, señores adultos. ¡que mania de complicarse la vida!
Hacerle caso a la abu, la rompemoldes, la rebeldilla. Si es fácil, hombre. Darle a la tecla patrás, y pensar con nuestra mentalidad de casi seis meses. Vereis que fácil es.
Tú calla, Lucas, que aqui hoy llevo yo la batuta.
Verán, señores. O nos bautizan ya, o yo paso. Empezando porque el sacerdote se va a rajar. Sí, se va a rajar. ¿tenemos pinta de bebés? nooooooo, señores. No hay más que verme. Lucas, tú eres un poco más bebezote que yo, te conviene, porque te comen a besos de lo tierno que eres. Yo paso también. Soy una señorita muy fashion.
Al grano. La abu tiene razón. Estamos en crisis, papi lleva los bolsillos de los vaqueros pafuera y mami este año ya no tiene ni para cremas depilatorias, se va a amarrar todos los pelos del cuerpo patrás y esconderlos donde le quepan ¡hala, chepuda! Si nos bautizan ustedes a la una de la tarde, señores, repito, a la una, ¿todos para su casa a comer a las dos de la tarde, guapísimos de la muerte que irán todos? ¿cada uno por su lado para pagarse la comidita diciendo "no, yo me voy que ya dejé el pollo hecho"?. ¡Mentirosos! os vais a gastar las pelas independientemente por ahí. Pues no. Todos juntos y a escote, será mucho más divertido. Aqui mandamos la abu y yo. Comemos todos juntos y cada uno a pagar lo que se come. Rompiéndome moldes todos ya. Bautizo moderno.
¿Hay alguna manera más fácil de resolver este cotarro ya? Pero si la vida es fácil, hombre. Aprender a darle a ese puñetero botón y todo irá como la seda.
¡Hala! pensarlo un poco más pero a mí que me llueva agua bendita, por Dios os lo pido, que ya la voy necesitando.
¿Y la otra abu? Si tú, tú, la paterna, no te hagas la bobita, opina sobre ésto Socorritooooooooo!! Gracias, que te encargaste de encontrar un sitio guay. Muáaass abu Socorrito, me siento segura contigo y te adoramos.
Y tú, abu materna, eres mi ídola, revolucionaria, se nota de donde vienes maja, rompe moldes, cambia cuentos. Cuando sea mayor, me molará ser como tú.

miércoles, 1 de julio de 2009

DIME, CRISTÓBAL ¿POR QUE ME DESCUBRISTE?



Yo sigo sin perdonarte, Cristóbal.
En este caos de obras por todos los lados, que quedará todo muy bonito, ya lo sé, se unen las manifestaciones, las rebajas de verano, las prisas, mi portátil con la tapa colgando, a ver si me decido a llevarlo al técnico, y un largo etcétera.
Y me acuerdo de tí, Cristóbal. ¿Te encandiló aquel mar de mi tierra? ¿Y todos aquellos indígenas de piel canela, de facciones diferentes, mandíbulas acostumbradas a morder con bravura, a arrancar el plátano burro de la mata y comérselo allí mismo?
¿Y la malanga, el guagüi, la yuca? ¡Ay, mi negro! esos son palabras mayores.
Yo sigo comiéndome todo éso. ¡Que curioso! sin embargo, me gusta hasta cierto punto que me hayas descubierto, porque todas esas viandas las rocío con el maravilloso aceite de oliva de la preciosa Andalucía. Sí, realmente estoy en un momento de sentimientos más que mezclados. Nostalgias viejas revueltas con las nuevas, si me pilla un psicólogo hoy por hoy, le rompo el sillón, me miraría con ojos como platos y se quedaría trastornadísimo al final de la consulta, necesitando él posiblemente, la ayuda de un colega suyo.
Yo no estaba visible en 1492, pero en ese escenario de mis sueños diarios, me invento unos cuantos de estos indígenas mirando con cara de asombro, con la mano tapándose un sol incandescente que los cegaba, y diciéndose uno al otro "oye, compay, ¿tu sabe quien es ese así vestido con este calor y con esa Pinta?"
Yo no sé si Cristóbal Colón se tiró en plancha desde La Pinta, desde La Niña o desde la Santa María. Pero la pinta desde luego que era rara...rara...rara